Estás atardeciendo

Estás atardeciendo tanto que lo rojo de tu salvia saliva por mi boca

Escombros, apariciones de sombras que solo son lícitas cuando salen de tu boca

que me recorre fuertemente y siento un amanecer fortuito.


No sientes nada cuándo traspasas la cúspide y trasciendes cientos de suburbios

Eres de lo menos fortuito que conozco

somos piedra juntos ya que de noche luego enloqueceremos


Quieres un premio el día que te conozca

pero sorteas mi mente y por lo tanto te meas encima

haremos este recuerdo con el esfuerzo de encontrar tus resquicios y perderme en ellos


Quiéreme despacio si es que acaso te espera la muerte

si es que acaso sueles esconderte en las rendijas

si es que acaso escudriñas cuando tenías memoria


Cierro los ojos y surgen las cosas

la nada es infinita cuando no la tocas


muero sin verte y a tu lado florecen las malvas ya marchitas


cojo la fuerza desde lo alto y sin mirar abajo 

suelto los deseos ya inundados

te suelto de cabeza ángel alado

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