translúcida
Tus ojos
Parecen dormidos pero esconden tras de sí épocas
Un velo dorado que refleja el azul de un diamante
Un rayo cristalino que te ciega y te transporta a todas las épocas y a ninguna
Veo egipto en tu pelo dorado y tus esferas de diamantes
Tus labios y tu nariz son elixir
Alguien los esculpió
Como ofrenda hacia él mismo
Un sueño que nunca dejó de rondar su mente
Y que al fin pudo esculpir pero no con sus manos y con sus manos a la vez
Una obra semidivina
Por eso ese cuerpo y esa mirada de semidiosa
Por eso, con tu arte enamoraste y dejaste a los corazones perplejos y dormidos
Pero dueles tanto
Dueles a ti misma por algo que desconoces y me dueles a mí por no ser capaz de mecerte.
Ad libitum
Princesa cuerpo de ángel, alas de rosas. Qué tienes en tu rostro que me eleva desde el estómago hacia el lagrimal. Pararía todo para yacer de rodillas frente a ti y que tu luz me de el calor, calor que tanto anhelo. Déjame mirarte sin rozarte pero retorciendo mis dedos entre mi pelo de angustia por saber que tocarte siquiera podría hacerme rozar un pedazo de tu alma engarzada entre transparencias. Y con un poco de suerte puedo mantener mi alma sesgándose por la luz afilada que emana de entre tu catedral de cristales
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