Encenderme sin perderme

    Eres tú quien me roza
       el hombro todo el tiempo.

    Susurro de sueño,
        sabor a consuelo.

    Me mece tu cuna,
        salada de lluvia,
        mientras yo me duermo,
        calada hasta los huesos.

    No me suena tu cara,
        me suenan más tus manos.



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