Mi campo de corales no es lugar para su resquebrajada caracola. Vuelan pájaros de marfil, caen sus picos desvistiendo las alas como al tallo los pétalos.
Desnudo y frágil.
Color granate deja pasar el viento desprotegido del fulgor de un vaivén del carmín.
De una ola que acecha en la orilla del mar, blanco y desnudo como la arena, frío y lastimero como la roca.
Rasgado y frágil como la espuma.
Frágil, quebradizo como la yaga.
Abierto y descubierto como el mar.
Hondo y hueco como el marfil.
Hueco, vacuo como mi vientre.
Fino y blanquecino como mi vergüenza.
Comentarios
Publicar un comentario